Spirit Airlines cerró oficialmente sus operaciones tras 34 años de servicio en Estados Unidos, dejando a más de 15.000 empleados sin trabajo y generando afectaciones a miles de pasajeros que quedaron varados tras la cancelación total de vuelos.
La aerolínea, reconocida por su modelo de bajo costo, confirmó el cese definitivo de sus actividades, lo que también provocó la caída de sus sistemas de atención al cliente, dificultando la gestión de reembolsos y asistencia a los viajeros afectados.

Usuarios reportaron largas esperas en aeropuertos y falta de información inmediata, mientras autoridades y organismos del sector aéreo evalúan medidas para atender la emergencia.
El cierre de Spirit Airlines marca un hecho significativo en la industria de la aviación comercial en Estados Unidos, tras más de tres décadas de operaciones.